Y nosotros ¿qué hacemos?

Ya conozco el famoso lema de: "Pare de Sufrir" de una iglesia que utiliza el nombre, en nuestro país, del Espíritu Santo.
He visto por televisión, no sé exactamente en qué canal, las transmisiones de los cultos de "sanación" que realizan en esta "iglesia".
En verdad que uno no sabe algunas veces qué hacer ni qué decir. Cuando se llega a presenciar lo absurdo, uno no sabe si reirse, indignarse o simplemente callarse.
¿Cuál es el peligro, la amenaza que representa esta nueva secta? ¿Debería la Iglesia Católica expresarse en cuanto a este tema, orientar a la feligresía o a la ciudadanía en sentido general? Nosotros como laicos, ¿tendremos algo que hacer o qué decir?
Personalmente creo que hay más gente de la que uno se piensa haciendo negocio con la religión. Hay una enorme cantidad de incrédulos pero al mismo tiempo hay una inmensa cantidad de creyentes en los falsos ídolos.
¿Quién los sacará del error? ¿Quienes los guiarán y los conducirán a las fuentes de agua viva?
Un mandato nos ha dado el Señor: "VAYAN POR TODO EL MUNDO Y ANUNCIEN A TODOS LA BUENA NOTICIA" (Mc. 16,15)
¿Estaremos cómodamente esperando a que sea "alguien" que lo haga? Si es así, entonces no debemos esperar si no que sigan apareciendo cada vez con más frecuencia los falsos profetas que confunden al pueblo con falsas doctrinas.
Ahora que se aproxima la celebración de PENTECOSTES, pidamos al Señor la fuerza del Espíritu Santo, para que nos de la fuerza para anunciar su palabra sin temor.